El domingo de Epifanía celebra el regalo de la luz a un mundo en tinieblas. Jesús, el regalo perfecto, es la luz del mundo. A medida que comenzamos a desmontar las luces de Navidad, podemos volvernos luz para los demás. ¿Cómo puedes mantener viva la luz de Cristo dentro de ti y hacerla brillar en el mundo? Enciende una vela y mantenla encendida todo el día como recordatorio de que Jesús nos pide ser una luz de su amor en el mundo. 

Pregunta del día: Esta semana, ¿cómo puedo compartir la luz de Cristo con los demás?

Señor, mi Dios, haz que tu luz brille intensamente en todo lo que digo y hago.