Es “viernes negro” y millones de personas están allí afuera, en el frío, buscando el regalo perfecto. ¿Qué es lo que nos motiva a hacer grandes esfuerzos, incluso el de lidiar con la muchedumbre, para encontrar el regalo apropiado? No hay muchas cosas que nos provoquen más alegría que dar o recibir el “regalo perfecto”; dar y recibir es parte de lo que somos. Sin embargo, sabemos que, todos los años, regalos que parecen perfectos terminan perdiendo su atractivo. Los regalos que perduran no se encuentran en las ofertas del “viernes negro”, sino compartiendo presencia amorosa con Dios y el prójimo.

La pregunta de hoy: ¿Dónde encontraremos estas fiestas el Regalo Perfecto que perdura?

Señor, abre mis ojos y mi corazón para recibir tus dones.