Todos tenemos en nuestra vida esa típica persona que se compra todo lo que necesita y es imposible encontrar algo para obsequiarle. Si bien es cierto que posiblemente no necesitemos más “cosas” en Navidad, podemos volvernos demasiado autosuficientes, al punto de olvidar cómo aceptar el amor de los demás. En las Escrituras, Dios promete consolarnos, “consolar a su pueblo”, proporcionándonos abundante vida si es que estamos dispuestos a escucharlo y confiar en Él. Esta Navidad, te invitamos a abrirte y estar más dispuesto a confiar en Dios y el prójimo.

La pregunta de hoy: ¿En qué áreas de nuestras vidas necesitamos consuelo? ¿Estamos dispuestos a ser lo suficientemente vulnerables como para confiar en Dios?

Señor, abre nuestros ojos para ver nuestra propia necesidad y ayúdanos a estar más abiertos a recibir tu amor en nuestras vidas.