Las personas tienen grandes expectativas en torno a las fiestas y esperan que la comida perfecta, la reunión familiar perfecta y el regalo perfecto les traigan felicidad. Sin embargo, a veces, la felicidad que buscamos se encuentra en lugares inesperados. Los tres hombres sabios partieron hacia la capital de Israel, pero encontraron el Regalo Perfecto en Belén, uno de los pueblos más pequeños y pobres de ese país. Su confianza y su firme voluntad de seguir la estrella los condujo al Regalo Perfecto de Jesús. Considera, hoy, qué nuevas oportunidades pueden conducirnos a la felicidad y la alegría.

La pregunta de hoy: ¿Dónde buscamos la verdadera felicidad? ¿Estamos dispuestos, al igual que los hombres sabios, a confiar y seguir la estrella que Dios pone delante de nosotros?

Señor, ayúdame a encontrar lo que estoy buscando.