El Adviento es un tiempo para esperar y estar a la mira de algo maravilloso que tendrá lugar en la Navidad; sin embargo, las expectativas pueden traer tanto alegría como ansiedad. Aun cuando nos preparamos para grandes cosas como cumpleaños o bodas, solemos pensar: “¿cómo haré para tener todo listo? Amo a mi familia, pero ¿cómo nos llevaremos todos en esta ocasión?” La Navidad no es simplemente otro encuentro familiar, sino que celebra la venida de Jesús, que promete traernos ¡una paz perdurable! Mientras nos preparamos para la Navidad, Dios nos invita a crear un espacio para su apacible presencia en nuestros corazones.

La pregunta de hoy: ¿Cuáles son nuestras expectativas para la Navidad? ¿Cómo podemos mantener nuestros corazones en paz, incluso cuando nos sentimos abrumados por las expectativas?

¡Dios, concédeme la paz de saber que este tiempo está en tus manos!