La Navidad puede ser un momento difícil para las familias. Algunas personas no han hablado con su familia desde hace años, y las tensiones se vuelven intensas aunque las familias se reúnan. Una de las cosas que Dios nos promete en Cristo es la recuperación de la familia: “El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres”. Pero Dios no ondea simplemente una varita mágica, obra dentro de nosotros y a través de nosotros. ¿Qué puedo hacer en esta Navidad para propiciar la reconciliación en mi familia o, incluso, en toda la familia humana?

Pregunta del día: ¿De qué manera puedo compartir el amor misericordioso de Dios con mi familia? ¿Existe algo que pueda hacer para recomponer un sufrimiento en la familia?

Señor, ayúdame a ser un instrumento de reconciliación para mi familia.