Al escuchar el saludo de María, se nos dice que, “Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!” Isabel se siente abrumada por este regalo de Dios y no duda en compartir esa alegría. Nosotros también hemos recibido el regalo de saber que María es la madre de Nuestro Señor.

Al prepararte para celebrar la venida de Cristo sé un testigo valiente e invita a un amigo a asistir contigo a la Misa de Navidad este año.

Pregunta del día: ¿De qué maneras puedes ser testigo valiente de la alegría de este tiempo?

Señor, ayúdame a compartir la historia de la venida de Cristo con alegría en este tiempo.