¿Qué sucede si no sentimos la alegría del Tiempo de Navidad? ¿Qué sucede si creemos que somos indignos del amor de Dios? La respuesta sincera es simple, el amor de Dios no conoce fronteras. El Papa Francisco nos recuerda que Dios “nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida”. Convoca constantemente a cada persona a una unión más profunda con él. El desorden de nuestras vidas no es ningún obstáculo para Dios. En el próximo año, atrévete a acercarte a Dios, que comienza a poner las cosas en su sitio y nos guía por el camino de la paz.

Pregunta del día: ¿En qué aspecto de mi vida deseo vivamente la curación de Dios?

Jesús, autor del amor, a medida que ingresamos en el Año Nuevo, ayúdame a reconocer mi necesidad de ti y a confiar en el amor fiel que tienes por mi.