El Mesías quizo empezar su tarea redentora en el seno de una familia sencilla y normal. Lo primero que santifico Jesús fue un hogar. María es el ejemplo perfecto de mujer, madre y esposa. San José era la cabeza de la familia, un padre ejemplar, quien le enseñó a Jesus un oficio. La familia de Nazareth es el modelo que todas las familias cristianas debemos seguir, viviendo un cariño sincero, con espíritu de servicio, y comprensión. “Que la cercania del nacimiento de Jesús avive en nuestras familias el deseo de recibirlo con un corazón puro y agradecido” (Papa Francisco, Audiencia general, 12/17/14)