¡No tengáis miedo! Con estas palabras mencionadas tantas veces en los evangelios se marca un estilo propio de la presencia de Jesús entre los hombres. El mundo está lleno de violencia y pecado, los medios de comunicación nos recuerdan constantemente la presencia del mal en el mundo. A pesar de todo, hay algo más que la violencia y el odio, esta el Amor, el amor humilde y de entrega que se da en el niño Jesús acostado en un pesebre, el principe de la paz, que puede suavizar hasta el corazón más duro, El puede convertir hasta el más grande pecador.