La Navidad es un tiempo para dar y recibir regalos, no para estimular la economía o satisfacer nuestra necesidad de tener los juguetes y dispositivos más nuevos. Los regalos son una forma importante de manifestar el amor y el aprecio que sentimos por las personas más allegadas y los necesitados. ¿Sabías que la tradición navideña de que Santa Claus trae regalos comienza con San Nicolás, quien, en secreto, le dio dinero a una familia pobre arrojándolo por la chimenea? Este año, no nos preocupemos tanto por las compras, no de un modo que olvidemos la razón por la cual damos: ¡compartir el amor y la alegría que surgen del corazón!

 

La pregunta de hoy: ¿Tenemos la costumbre de dar y recibir regalos por las expectativas o por amor?

 

Señor, enséñanos a dar y recibir regalos de corazón, por amor a los demás.