Algunas veces el amor de Dios puede parecer general o impersonal. Como buen padre, Dios ama a todos de la misma forma. Sin embargo, María, la madre de Jesús, es un hermoso ejemplo de cómo el amplio amor de Dios nunca es impersonal. Dios bendijo a María de una forma única y la apartó para una misión particular y espectacular. No fue por su belleza ni por ninguna cualidad especial, sino simplemente porque Dios la eligió y ella aceptó. Al igual que en el caso de María, Dios tiene un plan para cada uno de nosotros.

 

La pregunta de hoy: ¿Cuán a menudo pensamos en la misión que tiene Dios para nosotros? ¿Cómo podemos prepararnos hoy para cumplir el plan de Dios?

 

Señor, guíanos todos los días y haz que no nos apartemos del camino correcto.