Leemos hoy en el evangelio de la Misa: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo”. (Mt 1, 18.) El Señor nos recuerda una vez más que, en medio de tantas dificultades, los cristianos debemos renovar la confianza de que Dios está siempre presente. Nuestro corazón no debe dejarse llenar del temor. Dios se hizo hombre y vino a este mundo para llevar a plenitud su plan de amor. Él quiere realizar ese plan en nosotros; seamos entonces signos de su acción en este mundo.