¡Qué palabras tan llenas de esperanza son las que leemos en el Evangelio de hoy!: “No temas Zacarías; tu súplica ha sido escuchada…” (Lc 1, 13). ¡Qué alegría saber que nuestras oraciones también son escuchadas! En este tiempo de Adviento nuestra oración debe ser más confiada. A medida que nos acercamos más a la Navidad sentimos que los días se nos van como agua entre las manos, tenemos mucho que hacer, hay distracciones y agobio; es entonces cuando debemos apoyarnos mucho en nuestra oración y así no perder de vista al niño Jesús que nacerá pronto.