San José y la Virgen no encuentran posada y el niño está por nacer. Ellos no encuentran un lugar donde María pueda dar a luz, José está preocupado… tocando de puerta en puerta y viendo cerrarse una detrás de la otra. La sagrada familia de Nazaret, y la humanidad entera, hemos experimentado la dureza del corazón humano, pero a pesar de eso Jesús nace, en una cueva silenciosa. Unos pastores serán los testigos humildes de ese gran acontecimiento que cambió el rumbo de nuestra historia. Dejemos que él nazca en nuestros corazones y que su luz brille en nuestras vidas.