Las puertas del cielo se han abierto para Esteban, el primero de los mártires; por eso ha recibido la corona del triunfo. (Antífona de entrada de la Misa). Apenas hemos celebrado el nacimiento del Señor y ya la liturgia nos propone la fiesta del primero que dio la vida por éste niño que acaba de nacer. “Ayer, Cristo fue envuelto en pañales por nosotros; hoy, cubre El a Esteban con vestiduras de inmortalidad” (San Fulgencio, Sermón 3). La Iglesia nos quiere recordar que la cruz está siempre muy cerca de Jesús y los suyos. Lo importante es saber que Jesús no deja de estar a nuestro lado cuando llega la dificultad.