El recuerdo de la Navidad, no nos debe quedar muy lejano, éste es un hecho que debe marcar nuestra vida. Al empezar el año recordemos que la luz del nacimiento de Jesús continua iluminando las tinieblas del mundo. Cada cristiano es esa luz, y para ser esa luz recordamos las palabras del papa Francisco[1]: “¿tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de los que estan a nuestro lado, preferimos soluciones impersonales, quizás eficases pero sin el calor del evangelio? ¡Cuanta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercania de Dios, ternura de Dios”.

[1] Palabras pronunciadas en la Homilía de la Solemnidad de la Natividad del Señor. Ciudad del Vaticano, 12-25-14