Ya se fueron los reyes magos, seguramente San José y la Virgen comentarían con gozo los acontecimientos del día. Ahora José duerme y un ángel lo despierta en sueños y le dice: “ Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. (Mt. 2,13) Era sin lugar a dudas, la señal de la cruz después de un día repleto de felicidad. Este ejemplo de un viaje duro y dificíl, nos muestra la fortaleza y la obediencia de la Sagrada familia a la voluntad de Dios.