No debemos dejar que el recuerdo de la Navidad se quede atrás, es un hecho que debe marcar nuestra vida. Al empezar el año, recordemos que la luz del nacimiento de Jesús continua iluminando las tinieblas del mundo. Cada cristiano es esa luz, y para ser esa luz recordamos las palabras del Santo Papa Francisco: “¿tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de los que están a nuestro lado, preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios.”

La pregunta de hoy: ¿Cómo puedo ser luz en las situaciones difíciles que encuentro en mi vida diaria?

Señor, no permites que yo pierda la luz de tu nacimiento.