El evangelio de hoy nos dice: “Al desembarcar, Jesús vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor” (Mc 6, 34). La multiplicación de los cinco panes y los dos pescados fue un gran milagro. ¡Para Dios, nada es imposible! Dios demostró su gran amor misericordioso a la multitud de personas reunidas. Los milagros y enseñanzas de Jesús son una gran muestra de cuanto amor y ternura Él nos tiene. Tal vez sus discípulos dudaron de que Él pudiera darle de comer a las personas. ¿Cuantas veces dudamos nosotros en que Dios nos escucha o que nos va ayudar? Él es nuestro buen pastor y Él reconoce nuestras necesidades y Él provee. Somos sus ovejas y Él nos alimenta con su cuerpo, sangre y divinidad. Él sigue haciendo milagros por nosotros cada día

La pregunta de hoy: ¿Cómo puedo demostrar la compasión de Dios a las personas que me rodean?

Jesús, nuestro buen pastor, aumenta mi fe en tu divina providencia.