“¡Ánimo! Soy yo; no teman” le dijo Jesús a sus discípulos en el Santo Evangelio de hoy. (Mc 6:50) Al ver que los discípulos estaban solos en la barca y enfrentando el viento fuerte, Jesús ando sobre el agua para estar con ellos. ¿Cuántas veces nos encontramos en momentos que nos llenan de temor y causan que nuestras mentes sean embotadas como los discípulos? Aunque no podemos ver a Cristo, acordémonos de que Cristo mira nuestras dificultades y se nos acerca para ayudarnos porque Él nos ama y nos tiene misericordia. En cada momento de la vida, Él nunca nos abandona. ¡Que regalo perfecto tenemos!

La pregunta de hoy: ¿Qué puedo hacer para que no se me olvide que Jesús está conmigo?

Jesús, ayúdame no tener miedo porque tú estás conmigo.