En esta estación, es fácil encontrar modos de ayudar a otros. Gente tocando campanas pidiendo dinero afuera de las tiendas. Cartas solicitando donaciones. Es esencial ayudar a los que sufren pobreza material, pero la experiencia de donar nos debe dar a cuenta de que hay gente cerca de nosotros que sufren diferentes formas de pobreza, como soledad o aislamiento. En nuestras familias, trabajos, y comunidades hay gente que anhelan por amistad y comunidad. Este Adviento, sé un amigo, invite a alguien al almuerzo o a una fiesta.

La pregunta de hoy: ¿Quiénes personas en mi vida sufren de soledad? ¿Cómo puedo alagar la mano a ellos (invitarles a una fiesta, a almorzar, a misa de Navidad)?

Senor, ayúdame prestar atención a los necesitados, incluso en mi propia casa o trabajo.