Nada es más especial que un niño despierto durante la Nochebuena esperando alcanzar a ver a Santa y su trineo. Los niños nos recuerdan el entusiasmo que rodea a la Navidad. Esto es lo que Jesús tiene en mente cuando en el Evangelio de hoy nos llama a “vigilar”. Se nos desafía a estar atentos a la presencia de Dios en nuestras vidas, como niños expectantes en Navidad. Hoy, busca oportunidades de encontrar a Dios en los momentos de alegría.

La pregunta de hoy: ¿Dónde he visto a Dios en mi vida? ¿Cómo puedo estar atento a su presencia en mi vida en este tiempo?

Señor, lléname con un espíritu de oración y vigilancia.