Una de las partes más hermosas de la Navidad es cuando decoramos las casas, los centros comerciales y todas las ciudades hasta transformarlas en ¡una maravilla invernal ante nuestros ojos! Los cambios externos tienen la poderosa capacidad de crear un ambiente de paz y alegría en nuestras vidas y nuestras relaciones. Cuando estés conduciendo, esperando ser atendido en una tienda o disfrutando de una comida en familia, piensa de qué modo tus actitudes, tus palabras y tus acciones pueden contribuir a fomentar ese ambiente de paz y alegría.

La pregunta de hoy: ¿Ayudan mis actitudes, palabras y acciones a transmitir la paz y la alegría de la Navidad?

¡Señor, concédenos paciencia en el ajetreo de este tiempo y enséñanos a usar nuestras acciones y palabras para difundir paz y alegría!