Hoy en el día de la Virgen de Guadalupe, nos unimos a toda la alegría de la Iglesia y celebramos esta fiesta tan querida en nuestras comunidades de habla hispana. Con la aparición de María en el Tepeyac, comenzó en México un movimiento extraordinario de Evangelización que se extendió a todo el continente y al mundo entero. No olvidemos sus palabras: “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?” Tenemos el gran consuelo de saber que ella es madre de Jesús y madre nuestra; que podemos acudir a ella con confianza y que ella está siempre dispuesta a interceder por nosotros.

La pregunta de hoy: ¿En tiempos difíciles, me acuerdo que tengo una Madre Celestial que siempre intercede por mí?

Nuestra Señora de Guadalupe, intercede por nosotros, tus hijos queridos, y cúbrenos con tu manto sagrado.