Hoy encendemos la cuarta vela de la corona de adviento. Las luces y decoraciones de navideñas nos recuerdan que Cristo es la luz que resplandece en medio de la oscuridad. ¡Nosotros debemos llevar esa luz a los demás! En estos días cuando compartimos con familiares y amigos en fiestas y reuniones, aprovechemos la oportunidad para ser portadores de esa luz. Que nuestras acciones y palabras hablen del Rey de reyes que habita en nuestro corazón. El mundo necesita de esa luz que solo Cristo puede dar. Invita hoy a alguien a participar en alguna actividad de navideña en tu parroquia.

La pregunta de hoy: ¿A quién puedo invitar a mi parroquia para recordarle que Cristo es nuestra luz?

Cristo, redentor del mundo, guíanos con tu luz y fortalécenos para poder regalarle esta luz a los que nos rodean.