El evangelio de hoy nos recuerda cuando la Sagrada Familia huyo de Belén. Un ángel del Señor le dijo a San José que se vayan a Egipto. Cuando Herodes supo que los magos lo engañaron, mandó a matar en a todos los niños menores de dos años en el área de Belén. Los pequeños que murieron son mártires. La sangre que derramaron fue por nuestro Señor Jesucristo. La muerte de los Santos Inocentes nos recuerda de la necesidad de orar por los más indefensos en nuestra sociedad: los niños, los ancianos, los pobres y los débiles.

La pregunta del día: ¿Qué nos enseña la sangre que derramaron los Santos Inocentes?

Santos Inocentes, rueguen por nosotros.