Compartimos los regalos de Navidad

El día después de La Navidad, es el momento perfecto para la reflexión. Las festividades familiares ya no son tan intensas o han concluido por completo, nos ocupamos de hacer limpieza y de reflexionar sobre la generosidad y la alegría que hemos compartido.

En los momentos silenciosos del día después de Navidad me gusta recapacitar sobre los muchos dones y bendiciones que he recibido. Mientras que las empresas nos dicen que la temporada de Navidad ha finalizado, ¡como católicos nosotros tenemos la bendición de saber que la Navidad recién comienza! ¿Por qué no aprovechamos el entusiasmo espiritual que sentimos durante todo este tiempo de Navidad para compartir con los demás las bendiciones que hemos recibido? Ya sea que aprovechemos nuestro tiempo, talento o bienes, ¡salgamos y busquemos con quienes compartir los dones que recibimos de Dios!
– Christina Marie, Departamento de Necesidades Especiales

El día después de La Navidad, es el momento perfecto para la reflexión. Las festividades familiares ya no son tan intensas o han concluido por completo, nos ocupamos de hacer limpieza y de reflexionar sobre la generosidad y la alegría que hemos compartido.

En los momentos silenciosos del día después de Navidad me gusta recapacitar sobre los muchos dones y bendiciones que he recibido. Mientras que las empresas nos dicen que la temporada de Navidad ha finalizado, ¡como católicos nosotros tenemos la bendición de saber que la Navidad recién comienza! ¿Por qué no aprovechamos el entusiasmo espiritual que sentimos durante todo este tiempo de Navidad para compartir con los demás las bendiciones que hemos recibido? Ya sea que aprovechemos nuestro tiempo, talento o bienes, ¡salgamos y busquemos con quienes compartir los dones que recibimos de Dios!
– Christina Marie, Departamento de Necesidades Especiales